mardi 10 novembre 2009

Petits habitudes

Por el momento del único sentido del que estoy provista es la mirada, supongo que con mis ojos no puedo engañar, no puedo desencadenar nada malo.

Elijo la inmobilidad (y parece que este blog se llenará de acciones sin movimiento).

Elijo mirar y sonreír, mirar y quemar las 20 preguntas que soy capaz de hacer y quemar el café y la conversación

y quemar la teoría de las huellas...

Al final siempre aspiro a que seamos amigos, pero para que tenga yo amigos debo quedarme sólo tres segundos, después me vuelvo calabaza.

Después dolor de cabeza,

después...

Dolor, tal vez.

vendredi 9 octobre 2009

collages I

Souvenirs disparatados

Joe Brainard fue un artista visual que utilizaba el collage como medio de expresión. Hizo un libro lleno de evocaciones y yo que tengo debilidad por lo fragmentado y los recuerdos, las listas, las fórmulas; encuentro un grandísimo deleite en leer su libro I remember. Encuentro un grandísimo deleite en recordar, en dejarme ir automáticamente en el me acuerdo de, como una llave mágica que deja fluír las imagenes húmedas de mi memoria.

Me acuerdo de los vestidos siempre negros de mi abuela.

Me acuerdo de su figura delgada y elegante, de los broches de su pelo.

Me acuerdo que mi primer perro fue un viejo pastor inglés que se llamaba Biggest. Después supe que no era mío.

Me acuerdo de la vez que Biggest me dió un dientazo en el labio y me quedó chueco. Me dieron un buen regaño por que le había gritado en la oreja.

Me acuerdo de mi padre partiendo meticulosamente su comida.

Me acuerdo de morder con muchas ganas los brazos de mi nana. Me parecía el ser más suave del mundo.

Me acuerdo de la primera vez que escogí mis tennis: eran azules, tenían varias rayas de colores. Me acuerdo que mi prima escogió unos rosas y sentí desde ese día lo que era ser "original".

Me acuerdo de una vez en la feria que pedí que me pintaran la cara de dragón. La maquillista pensó que era suficiente con ponerme completamente verde.

Me acuerdo que ví rodar un ojo de vidrio y detrás de él a la niña que lo había perdido.

Me acuerdo de usar unos lentes que parecían de mosca.

Me acuerdo de haber sido perseguida por muchas niñas con matamoscas en la mano.

Me acuerdo de que cuando me dió varicela, veía las ilustraciones del libro de mujercitas por que todavía no sabía leer.

Me acuerdo que mis papás se dieron cuenta de que era miope por que nunca leía nada.

Me acuerdo que mi escuela primaria estaba atrás de un manicomio.

Me acuerdo de la primera vez que me gustó tanto un niño que no encontré mejor manera de demostrarlo que regalándole una de mis pestañas.

La primera vez que un niño no me gustó lo mordí.

Me acuerdo que mi mamá me cepillaba el cuerpo antes de bañarme para que de grande no tuviera celulitis.

Me acuerdo de la vez que le dije a mamá que yo era la niña más bonita del mundo.

Me acuerdo que me contestó que eso no era verdad, que siempre encontraría a alguien mejor o peor que yo en distintos aspectos.

Me acuerdo que me decepcioné muchísimo, es triste no ser lo mejor del mundo cuando eres niño.
Me acuerdo de tenerlo presente cada vez que me siento muy mal o muy bien. Siempre ayuda.

Me acuerdo de haber llorado en el veterinario.

Me acuerdo de querer ir disfrazada al festival de primavera como un ave del paraíso y haber ido de perico.

Me acuerdo de que tuve un perro callejero que iba por mí a la escuela.

Me acuerdo de las veces incontables que se han reído de mí.

Me acuerdo de pesadillas donde me cortaban la cabeza.

Me acuerdo de la vez que entendí lo que era el otoño. No quise dejar de comer miel durante semanas. ¿?¿?¿?

Me acuerdo de cuando cambiaba alguna sílaba de una palabra al hablar cosas como: pamá para mamá, mapá para papá. No era dislexia.

Me acuero de cuando me llevaron al psicólogo por que no sabían si era zurda por imitación.

Me acuerdo de los suspiros de mi perro boxer.

Me acuerdo de cuando pensaba que los copos de nieve se veían a simple vista,realmente como los dibujan.

Me acuerdo que la primera vez que usé bikini me dibujé la panza.

Me acuerdo cuando el helado de chicle era mi favorito.

Me acuerdo de la emoción/miedo que me causaba que los cuadros me pudieran seguir con la mirada. Me acuerdo que pensé que Dios se servía de ellos para vigilarme.

Me acuerdo del dolor de cabeza que da, por comer muy rápido el helado.

Me acuerdo de cómo duele cuando te pegas en la nariz.

Me acuerdo cuando los chicos me parecían muy tontos.

Me acuerdo cuando supe que le gustaba a un niño por que me aventó una palomita de maíz a la cara. Me acuerdo que me hizo daño.

Me acuerdo de los bailes frente al espejo.

Me acuerdo del olor del pelo de mi nana.

Me acuerdo del cuello largo de mi maestra de kinder.

Me acuerdo de las cicatrices de mi rodilla por que me caía todo el tiempo del changuero.

Me acuerdo que papá me dijo que si me volvía a lastimar las rodillas no iría a mi presentación de canto de la escuela.

Me acuerdo que pensaba que ser señorita significaba tener las rodillas lisas, sin costras.

samedi 3 octobre 2009

Presentaciones 1.3

Es posible que no use zapatos, a menos que sea el invierno y el clima sea muy crudo, entonces usará medias de todos los colores. Cuando está descalza, su piel es tan blanca que podría ser azul.

vendredi 2 octobre 2009

Presentaciones 1.2

La abuela tenía un baúl lleno de rebozos, venían de todas partes de la república, tenían los diseños más exquisitos con los hilos más finos. Había algunos que estaban guardados en cajas más pequeñas de madera y las telas se fueron volviendo un código familiar del que nadie se daba cuenta. Nada era mejor en una noche de tormenta, que ir a meter la cabeza al baúl y besar los rebozos, olerlos o pasarle los dedos o danzar las danzas de los hilos que colgaban. Nada era como sentir, como oler la tela. Después también descubrió que la tela generaba su propia música, los vestidos al frotarse hacían un ruído cósmico, casi como de estrellas.

Presentaciones 1.1

Calva, con la cabeza perfecta de zepellin.

mardi 8 septembre 2009

( )

Inician los meses fantasmas, esos días que se han cargado de significados. Para mí, septiembre huele a la cera de los colores y las tardes se pintan en crayola roja. Papá no está y pronto será su cumpleaños, extraño a papá bufando por algún lado, extraño robarle el pan dulce o la leche, extraño el sonido de sus suelas en el parquet, extraño contarle algún sueño indescifrable, extraño no tener que decir, todo está bien. 

Papá no está y casi no puedo explicarlo, al parecer no importa que no esté ya que soy grande, ya que soy fuerte, ya que papá siempre estuvo en otros lugares, sin embargo cada día lo extraño por lo menos dos segundos.

Miro nuestras cajas de música, miro que inicia el otoño, miro a la cuerda girar y girar.

Simplemente extraño a papá.


mardi 30 juin 2009

La comedia de la inocencia

Me he quedado agripada en casa y quiero escribir un post que hable de todo. Quiero hablar de esos momentos en los que uno decide cambiar y no cambia, quiero habalar también de otros momentos en los que los demás, los amigos, los familiares, los cercanos o lejanos piensan que hemos cambiado y tampoco es verdad.

Últimamente los otros cercanos no me encantan, ni me encantan sus encantos y viejos trucos del ya cambiaste. La verdad si lo pienso bien yo no he cambiado nada. No he cambiado desde que empecé a ser una niñita con pelo de cavernicola y los otros niños me miraban en la alberca por que "jugaba solita"

-Mira mamá, esa niña juega solita.

Solito también se dice cuando los niños empiezan a caminar y no toman la mano de sus papás para los pasitos que van inventando (por que claro esos "solitos" no se pueden llamar caminar)

Creo que desde entonces mis juegos me parecieron muy divertidos, divertidos de verdad, después me volví tan buena inventando juegos que podía prestarlos a otros niños, era capaz de imaginarles un montón de escenarios y retos y en mi casa de adultos había cosas tan extraordinarias, como los mapas viejos de la isla del tesoro, que era prácticamente imposible pensar que un tesoro no estuviera escondido muy cerca de la X.

Y no, no he cambiado. Constantemente regalo ideas, constantemente deliro sobre diversos temas y abro mis brazos o mi casa (donde quiera que ésta se sitúe) y comienzo con otra historia u otro juego o algo. Nunca llego sin nada, nunca llego esperando absorber la energía de nadie, nunca quiero como los zombis sorberle el seso a nadie y eso más que por generosidad o alguna otra virtud es por que tengo la creencia de que vine al mundo a eso, a dar, a dar un poquito del mundo interno que se me dió al negárseme una familia. Siento que tengo el rol de la sibila, de la que apunta con el dedo hacia un punto borroso.

Yo también he pensado que cambio, a veces pienso que dejo de hacer eso que siempre siempre hago y sin embargo, me doy cuenta de que estoy profundamente conectada con historias, mucho más conectada con historias que con personas, las personas no dejan de parecerme máscaras como bien lo indica la palabra y todo lo que sucede me parece el juego de una comedia inocente, donde por inocencia se cree que se es bueno, o se es malo o simplemente se cree uno que existe.

Yo creo, por que supongo que tengo que creer, que estoy aquí por algo, aunque muchas veces parezca no haber sentido, aunque la gente me pase de largo como si no existiera.

Es parte de la comedia y si lo pienso así entonces es fácil pensarme completa.
Yo, que quisiera hablar de todo pero sobretodo de mí.